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domingo, 21 de mayo de 2017

Destello en la oscuridad


Agradezco mucho cuando una expresión artística, un evento estético, un choque fortuito con la belleza me recuerda que estoy vivo: me dan ganas de escribir y compartir lo que veo. Es el caso de la pintura del hidalguense José María Martínez en la exposición que inauguró Aldama Fine Art el 17 de de mayo y que estará abierta hasta el 30 de junio de 2017. 

   
La luz de la sombra es un excelente título para esta reunión de piezas, para mi gusto inquietantes, por lo simbólico y lo aparentemente sencillas que son. Lo primero que me inquieta es este personaje un poco mago, un poco payaso y un poco muerte, vestido de overol azul, saco de terciopelo rojo cereza, sombrero de copa cuando adulto y plano cuando niño y máscara de pájaro, que bien puede evocar las máscaras que usaban los médicos en la edad media o a las mascaradas italianas del siglo XVIII. En todo caso su misterio es macabro frente al resto del atuendo. El enigma cumple con ensombrecer la luz de un rostro, supuestamente sonriente detrás de esa nariz aguileña y larga -la más desconfiable de todas las formas, según el estudio de las fisonomías-, a la vez que ilumina, con una personalidad anónima o neutra las sombras del rostro que cubre. 

   
En la pieza icónica -Mi hermano-, esta suerte de mimo-ilusionista aparece una rosa y la suspende en el aire, despetalándose. ¿Qué es una rosa roja aparecida por las manos enguantadas de un ilusionista? ¿Alude, acaso, a la ilusión del amor, de la belleza, de la permanencia; de los valores que creemos eternos, y este nigromante nos los pone en un limbo blanco para socavar nuestra ingenuidad?

   
La luz de la sombra también sugiere una lectura positiva de las cosas; es decir, hallarle el lado amable a la vida. Llama la atención que este anacronismo urbano, resabio del siglo XIX, aparezca cómodamente en escenarios rurales bastante simples. Tan simples como tierra, horizonte y cielo (azul y beige), sin otro código que un respaldo de color claro, simple, casi transparente, que resalta al primer plano el objeto pintado. 


Piezas como El aguador, Camino a la Ciudad de México, Niño con acordeón, Contador de historias, parecen narrar momentos de la odisea del migrante del campo a la ciudad; pero también un proceso de maduración simbólica: de la niñez a la adultez, del placer al dolor, de la ilusión a la magia, considerada ésta como maestría, conocimiento.

Encuentro una relación entre el niño con acordeón y La muerte, o La muerte chiquita, pues el niño extiende los brazos a los lados igual que el ave las alas para ser retratada. El niño carga un instrumento musical que da voz a sus sentimientos y lo acompaña en la travesía hacia la ciudad, como el canto característico del ave.


Creo que hay una clave interpretativa en Caradura, aquella pintura donde el objeto representado es un cráneo que pende de un tallo de rosa y en el hueco de la nariz aparece una bola de payaso. Es su “memento mori” con gran humor negro, y la alusión a la rosa que por muy bella y vibrante que haya sido en su plenitud, acabará por morir. Así la sonrisa, la felicidad, que es efímera.


En otra sección de la muestra encontramos piezas de formato más pequeño y gran exquisitez estilística, pintadas quizás con pinceles de un solo pelo. Es el caso de Nido, Aires de primavera, donde la similitud cromática del objeto representado y el fondo lo abraza y lo muestra al mismo tiempo, transmitiendo tranquilidad, reposo, calma. Es el caso también de Mujer pájaro o la Hechicera donde el único contraste de color entre el cuerpo claro, desnudo, rosado, y el entorno blanco, casi transparente, como la máscara que esconde la identidad femenina, es la negra cabellera.

La serie Tu Tlacoyo, con su erotismo implícito, Los alimentos, Tuna, son una exposición del dominio técnico y perfección dibujística, como los dibujos en grafito y lápiz azul. Es el caso de Mujer Pájaro-Jaguar, en la que Martínez recompone, a través de la anatomía femenina, la fuerza de nuestras raíces y la ambivalencia de los símbolos, pues el personaje está de espaldas y trae la máscara hacia atrás, escondiendo doblemente el rostro de la mujer. En Alicia encontramos una prefiguración de la anciana mata-conejos que vemos posteriormente con gran colorido y fondo azul. El sacrificio anunciado del conejo asomado en la chistera sobre la silla es la culminación de la vida en la ancianidad: tiempo cumplido. Muerte al mito de Carrol.




La exposición cierra con una pieza por demás emblemática, Luz tibia, en la que se integran las figuras del niño con acordeón montado en un burrito y el aguador, un personaje trajeado con sombrero y máscara de pájaro que, por decirlo de manera burda, tiene sed en medio de la fuente; símbolo de la insatisfacción constante, en una composición onírica que completa el discurso estético. ¿Acaso el sueño del niño que se aventura a lo desconocido; sed de saber, sed de ser?


Aquí pueden ver el magnífico catálogo que como siempre ha editado Aldama Fine Art para esta muestra.


José Manuel Ruiz Regil

Poeta y analista cultural




martes, 9 de mayo de 2017

Taxco tiene un nuevo brillo

Aurea Boutiques de autor
   


Considerada por la Secretaría de Turismo como la Ciudad Luz, Taxco de Alarcón es uno de los principales atractivos turísticos del norte del Estado de Guerrero, por su historia, su arquitectura, leyendas y desarrollo de la orfebrería en plata, entre otras maravillas. 

    

Enclavada en las faldas del cerro Atatzin, el origen de su nombre tiene varias vertientes. Antiguamente se le llamó Ciudad Teatro, por la importancia de uno de sus personajes nativos, el dramaturgo y escritor, Juan Ruiz de Alarcón. Sin embargo, también se conocen otras raíces, como el vocablo náhuatl Tlacheco, formado por tlatch -nombre del juego de pelota- y el locativo co -en o lugar- lo que significa Lugar donde se juega pelota.   

Paseando por sus intrincadas calles empedradas ustedes pueden encontrar mosaicos que representan este juego en el piso y en algunos muros de las casas.

    


Pero lo que nos llevó a este centro platero de excepción en esta ocasión fue la apertura de Plaza Aurea, Boutiques de autor, un espacio comercial que reúne a los diseñadores de joyas más destacados del país, cuyas creaciones están a disposición de los gustos más exigentes. Cada uno mostrando sus tendencias muy particulares, sus preocupaciones estéticas y sus innovaciones técnicas, lo que hace de esta reunión de talentos, ubicada en la Plazuela de Bernal #3 Centro de Taxco, uno de los sitios más exclusivos e interesantes del lugar; un punto donde el arte y la economía se dan la mano.

    

Firmas de autores como Oscar Figueroa, Bloque 6, Emilia Castillo, Roy Nilson, Linda de Taxco, Cocó Paloma, Pineda Covalín, Daniel Espinosa, Kutzi y otros crean un ambiente de extravagancia y exquisitez que sólo Aurea puede reunir. 


Gracias al apoyo del Gobierno Municipal y a la iniciativa y empuje de las empresas privadas, esta constelación de joyerías comparte su brillo con México y el mundo desde el viernes 5 de mayo de 2017.
La inauguración convocó a cientos de personas alrededor de la plaza. Hacia las 8 de la noche las luces magenta pintaron los muros blancos del costado del Hotel Agua Escondida y la fachada de Aurea. Sobre la blanca pasarela la conductora Kristal Cid, vistiendo un colorido diseño en seda de Pineda Covalín, dio inicio al desfile de las modelos que lucían reveladores atuendos para enmarcar las piezas de los artistas de la noche. Todas ellas, representando la máxima belleza de su estado, portando accesorios de gran impacto y delicadeza exclusiva, surgidos de las mentes de los creativos de joyas mexicanos de vanguardia.

     

Bloque 6, formado por Andrea Silis y Ángela Molinero, trabajan piezas artesanales de cerámica que cuentan historias.

Linda de Taxco, comprometida con embellecer la vida de sus clientes con diseños originales de joyería y orfebrería en plata.

Emilia Castillo, quien en cada pieza que crea se nota la influencia de su medio ambiente y de las plantas, piedras y metales que la inspiran, como el Lapis Lázulli, jade, turquesa, malaquita, onix y alabastro.


Lourdes Trejo, comprometida con crear momentos felices, a través de diseños en plata que funcionan como complemento o como protagonistas, así es el caso de los sets o conjuntos que se corresponden en diseño y material.

Daniel Espinosa, joven guerrerense que ha influido en el trabajo de otros diseñadores como Tanya Moss, Mauricio Serrano y Dalia Pascal y cuyos clientes son estrellas como Madonna, Gwyneth Paltrow o Nelly Furtado, pues su pasión viene del alma del accesorio y sus posibilidades.

Oscar Figueroa, vanguardia y modernidad en las creaciones de este artista que recientemente también ha incursionado en accesorios para hombre.

    

Llama la atención, en medio de este carrusel de joyas, la presencia de Kutzi gourmet mexicano, dulces tradicionales seleccionados y pensados para evocar tradiciones, leyendas, historias, imágenes y lugares de nuestro país que sólo el sabor artesanal y la elaboración con productos de alta calidad pueden provocar. 
   

Kutzi pretende destacar esta tradición y llevarla a grupos distintos de consumidores. Por eso forma parte de esta boutique de autor en Aurea, así como del Bazar del sábado en San Ángel y del Duty Free en el aeropuerto de la Ciudad de México.

     
Una caja de dulces mexicanos contiene: Nougat, Gloria, Rollo de Guayaba, Mazapán de cacahuate, Rollo de tamarindo con chile, Rollo de mango, Alegría de Chocolate, Mostachón, Palanqueta de cacahuate, Alfajor de coco, Muégano y Cocada. Todo esto en un distintivo empaque que rescata el diseño de alguna región de nuestro país: Jaguar Huichol, Alebrije de Dragón, Textil Otomí, La Catrina, Textil Oaxaqueño.

La selección de dulces regionales Kutzi obedece a un compromiso de su fundadora, Didier Jimenez con la pureza y el significado que puede ofrecer en cada bocado. Por eso viaja por toda la república probando y conociendo lo mejor de nuestra artesanía culinaria para ofrecérnoslo como una verdadera joya para el paladar.

    
Para celebrar este inicio y augurar todo el éxito futuro fuimos invitados a la terraza del hotel Agua Escondida donde nuestros anfitriones nos tenían preparado un cóctel, patrocinado por Mezcal Nayaá, que a juzgar por aquellos que se quedaron hasta las seis de la mañana, estuvo de maravilla.



La visita a Taxco no podía estar completa sin conocer la mina Prehispánica que se encuentra donde era el bar del Hotel Posada de la Misión. Ahí se descubrió accidentalmente un tiro de mina apenas hace cuatro años luego de estar cerrada por más de 400. Es la única mina que conserva el trabajo manual de los mineros originarios del lugar. No tiene trabajo industrial. Y ahora está adaptada para que los visitantes bajen con seguridad. Además, es el escenario de un estudio de la U.N.A.M para saber si sus condiciones ambientales sirven para conservar semillas que en un futuro puedan germinar.

En nuestro descenso hasta cuarenta metros por debajo de la superficie nos acompañó el espíritu manifiesto de Ome-Coatl (Dos serpiente) indígena náhuatl que nos dio su testimonio de cómo extraían los metales antiguamente y los cargaban en un chiquihuite a la espalda.

  
Durante el paseo por la ciudad también conocimos el proceso de producción de las joyas en el taller de Oscar Figueroa, quien da trabajo a los orfebres locales para la elaboración de sus piezas. Una experiencia que ayuda a valorar y a apreciar el trabajo artesanal. 

Y para abrir el apetito antes de la hora de comer visitamos La Parroquia de Santa Prisca, que como explicó el guía, no es catedral, contrario a lo que mucha gente piensa. Asimismo, nos platicó algunos aspectos de su importancia turística, además de revelar algunos pasajes históricos, clericales y artísticos que aportaron mucho a nuestra visión del arte barroco. Habría que volver para descubrir la presencia del demonio en el cuadro de gran formato del nacimiento de Jesús pintado por Miguel Cabrera.

   

Antes de volver a la Ciudad de México comimos en una pozolería típica en Plaza Borda, La tía Calla, donde nos preparamos para abordar el autobús de regreso.

  

Arte Duro, los publicistas de la cultura, agradece a Didier Jiménez, de Kutzi Gourmet Mexicano, a Estela Hidalgo, de Aurea Boutiques de Autor y a América Anguiano y su equipo de colaboradoras de Anguiano y Asociados este Fam Tour en el que pudimos ser testigo del crecimiento de la industria joyera en nuestro país y disfrutar los atractivos de un lugar tan encantador como lo es Taxco de Alarcón.

¡Volveremos a Taxco!


Por José Manuel Ruiz Regil y 
Claudia López Vargas


miércoles, 29 de marzo de 2017

Peñalta, oráculo del pasado




“La piedra es Dios,
pero no lo sabe;
y es su no saberlo,
lo que la hace piedra”


Meister Eckhardt


“Hay garabatos imposibles escritos en la naturaleza,
hechos, bien por hombres o por demonios”


Roger Caillois


“Dejad al hombre viejo que juegue con las piedras”


Goethe

La relación del hombre con la piedra se remonta a varios miles de años (40,000)  hacia el paleolítico, época en la cual se datan algunas de las primeras pinturas rupestres que expresan cierta forma de organización humana, y nos dan cuenta de actividades como la caza, la guerra y la adoración. Seres míticos quedaron pintados en las rocas, esculpidos o tallados aprovechando la forma original de la piedra.

Las rocas en la cueva son los libros sagrados de la tierra; en ellos se encuentran las huellas de todas las eras desde la creación; huellas que nos transportan, desde la piedra hasta la arenilla y al polvo estelar de donde surge todo; y es por eso que podemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Los dibujos en la roca del salvaje son proyecciones del mundo que lo rodeaba o evidencias de lo que ya en la roca existía?



Roger Caillois, poeta francés, encontró en el estudio de las piedras la “mística de la materia”. Halló líneas transversales, nódulos o diagonales que unen a las especies entre sí; recurrencias que sirven de matriz a las formas; vestigios que parecen una escritura que transcribe acontecimientos de millones de años anteriores a los nuestros, un mundo anterior al hombre; como diría Ciorán, “la aurora del planeta”.



La recurrencia a figuras antropomórficas y animales, rostros humanos o huellas, habla de una tendencia natural de nuestra fisiología; algo a lo que Carl Sagan justifica como una técnica de supervivencia ancestral, pues para nuestros antepasados identificar los rostros amigos de los enemigos era una habilidad esencial para no perder la vida.


Existen varias teorías que explican el por qué los seres humanos tendemos a identificar formas conocidas en las nubes, las piedras, entre las ramas de los árboles, y no pocas veces resolvemos que tienen que ver con nuestras experiencias, conocimientos, medio ambiente y expectativas, como lo señala Jeff Hawkins en su teoría de memoria-predicción.



Un estudio científico que se realizó en 2009 demostró que identificar rostros humanos en imágenes confusas provoca una activación de la corteza ventral fusiforme en el cerebro humano, una respuesta que sucede cuando vemos caras reales pero no cuando vemos objetos. Este fenómeno es conocido como Pareidolia, derivada etimológicamente de eidolón: figura o imagen (ídolo), y el prefijo para: junto a. La cara en la superficie del planeta marte, la virgen del metro en la Ciudad de México o las figuras de Piedras encimadas en el estado de Puebla, son casos famosos de este tipo de percepción. También en Chichibu, Japón, a dos horas al noroeste de Tokyo, se encuentra el museo de las piedras que parecen caras, conocido como Chinchekikan, lo que significa “salón de las rocas curiosas”, y alberga alrededor de 1700 piedras que parecen rostros humanos. Algunos recuerdan la cara de Elvis Presley, E.T. Donkey Kong o Nemo.
El artista plástico mexicano Peñalta lleva esta habilidad natural de la corteza cerebral al extremo, y la aprovecha para sumergirse en la historia del cuarzo; desentrañar sus andanzas, evocar sus silencios y descubrir en cada plancha de mármol y ónix con los que trabaja, una historia; no una legada allí por manos humanas, precisamente, sino como buscaba Caillois, una diseñada a base de tiempo, largos procesos de sedimentación y cambios de temperatura, por lo que cada pieza, además de ser la evidencia de un espíritu milenario atrapado en la piedra, es también, un calendario, una estela natural, oráculo del pasado, nostalgia del futuro.

Sus piezas son espejo de nuestro mundo interno, pues ellas revelan rasgos, figuras, líneas, paisajes que se encuentran en el subconsciente que se remite a nuestra memoria mineral, trayendo a la superficie el rostro del miedo en forma de un lucifer enmascarado o en la figura de un monje imprecado; las facciones del terror, a la manera de un Orco amenazante o una profunda mirada diabólica; las líneas del deseo, en la forma de una rolliza matrona que nutre decenas de rostros que maman de sus pechos rebosantes, en la forma de dos amantes que se besan o en la actitud de un monje pederasta; la mirada del nahual que se esconde y se fusiona con el árbol, el gnomo, la sílfide, el hada y la salamandra; la arboleda que entraña una comunidad de seres que conviven desde hace millones de años.

La escritura de la piedra es decodificada por Peñalta, que negocia con la superficie para extraer los personajes que entraña, los dioses, los héroes y las épicas; las diversas narrativas que guarda en su silencio ancestral.


El artista le llama a este trabajo la piel de la piedra y la encuentra rugosa. Y cómo no, si al acercarse a mirarla, tallarla, bruñirla, hendirla o herirla con el óleo, las tintas y otros instrumentos de trabajo salen a flote todos estos sedimentos de historia llenos de intensidad, que dan como consecuencia la definición de rasgos reconocibles para la mente humana. Monstruos que evidencian el vicio espiritual, gestos primitivos que señalan los restos de algún ritual; utensilios chamánicos que guardan su magia en un recuerdo.


Todo juego es ritual; y todo arte es juego, al que Roger Caillois divide en cuatro tipos: El Agon, que es la habilidad física; el Alea, cuando el hombre se abandona a fuerzas que no domina y el resultado no depende de él, a menos de que haga trampa; el Mimicry: cuando el hombre deja de ser quien es para convertirse en otro, o acepta que otro lo convierta, para liberar una parte reprimida de uno mismo. Y por último el Illinx: el vértigo, cuando se abandona al abismo, el que tienta al horror.

Estas cuatro cualidades de juego las encarna el autor, y nos invita como espectadores a hacer lo mismo. Cada uno desde su plataforma cultural, pues si bien el arte es, en principio, un monólogo del artista consigo mismo, también es un diálogo con la piedra y una concurrencia de discursos cuando ésta se abre a captar los referentes de quien la mira.



En ese sentido somos co-creadores de una nueva realidad, pues, como señala el propio autor, “una es la realidad de la piedra y otra la realidad de la obra”; la pieza es naturaleza domeñada; pero a diferencia del arte mimético, aquí el artista funge como un agente revelador de lo que ahí yace, lo mismo que el espectador, éste se convierte en un decodificador de las aguas internas de la piedra: el costillar de un dragón que a la vez es una ribera, una familia de osos jugando con un Xoloitzcuintle, una madre amamantando a su bebé, el rostro de un San Jerónimo Penitente, un fauno, el autorretrato del artista escondido en una esquina.



En medio de esta comunidad de seres y escenas se encuentran trazos, estilos perfiles que evocan creaciones de otros autores y que confluyen en estas planchas del tiempo. Lo mismo un monje medieval con una máscara aborigen, la mirada de un Aluxe, el silencio de una familia de roedores agazapados en la hierba. El rostro bifronte de un mago, las tres edades prendidas de una misma línea que es la eternidad, Eolo difuminado moviéndose en un cielo oleoso donde un feto es desmembrado por la garra de un demonio. Torsos desnudos de hembras rebosantes, senos al aire, rostros, evocaciones simbolistas, realistas, surrealistas. Goya, Schlegel, Freud, Brueghel, El Bosco, Tamayo, Cuevas, Bacon son espíritus cuya influencia se puede detectar en una plancha u otra. Sin embargo, no podemos decir que sean producto de la decisión del autor al 100%, pues en la mayoría de los casos es la veta de la piedra la que determina el trazo, revelando su pasado así como su paso por la historia. Vestigios de una era en la que las figuras del futuro eran prefiguradas, la impronta vibrante de lo que esas figuras fueron en su momento.


Para Peñalta “cada pieza es un nano-segundo en la historia de la piedra”, “ es como subirme a la alfombra mágica del tiempo”. Acompañemoslo a descubrir en estos oráculos no la predicción de un futuro apocalíptico, sino la presencia de un origen que puede ayudarnos a reconfigurar un presente más lúcido y lúdico a la vez.




José Manuel Ruiz Regil (1968) Poeta, cantautor y analista cultural. Ha escrito libros de ensayo creativo sobre diversas expresiones artísticas, con énfasis en las artes plásticas. Ha publicado cuento, poesía y ensayo en diferentes medios físicos y electrónicos como la revista Mexicanísimo, Este País, La Gualdra, El síndrome de Stendhal, Sinembargo.mx y los Blogs Relatos y figuraciones, laboratorio de poesía y El arte de la crítica. Todos en blogspot. Es profesor de cuento y poesía en la Escuela de Escritores. Imparte el taller de creación literaria “Serendipity” en Taller de Arte Coyoacán. Es fundador del proyecto Hablar de libros, taller de lectura y discusión. Sus más recientes libros son Vario mar incesante, aproximaciones a lo irreductible (Ensayo, 2013) y Testamento del caminante (Poesía, 2014). Actualmente, trabaja en su segundo libro de ensayo creativo Para nombrar el asombro, de próxima aparición.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Carmina Burana en el Castillo


El 25 de octubre de 2016 asistimos al evento en el Castillo de Chapultepec que organizó Gourmet & Arts, amigos de las artes, invitados por nuestra querida amiga, Miriam Narváez, de Narváez Group.

En la elegante invitación publicó que este evento sería en apoyo a Somepar, la Sociedad Mexicana de Pacientes Renales que Claudia y yo presidimos. Este gesto de generosidad será siempre muy bienvenido, sobretodo, por los pacientes y sus familias que reciben apoyo en especie de acuerdo a sus necesidades. 


Al llegar a las faldas del cerro nos subimos en una elegante camioneta Lincoln blanca, que nos subió hasta el castillo. Pero, ¿de qué se trató el evento en tan majestuoso escenario? Pues de Carmina Burana de Carl Orff, una obra apoteósica, interpretada por la Orquesta y Coro Sinfonieta Mexicana, cuyo director titular y concertador es nada menos que Michael Meissner, quien además de ser multipremiado y reconocido internacionalmente ha restaurado y editado obras de Antonio Vivaldi, José Rolón, Manuel M. Ponce, José Pablo Moncayo Silvestre Revueltas, Antonin Dvorak, Robert Schumann y Manuel De Falla, lo que es mucho decir de un originario del norte de Alemania, pero que ha vivido entre nosotros desde 1990. 

Tiempo suficiente para apropiar el espíritu latinoamericano y dispensar bromas y buen humor como cualquier veracruzano. Además, es director titular de la Orquesta Sinfónica de Cuenca, en Ecuador, lugar del que está enamorado, según el entusiasmo de sus comentarios al respecto. 

La obra de Orff consta de una introducción, tres partes y un final con un total de veinticinco números. Esta versión constituye, junto a Catulli Carmina y el Triunfo de Afrodita la trilogía Triunfis. La obra se compone principalmente de versos en latín, aunque cuenta con fragmentos en alto alemán medio y provenzal antiguo, y son una invitación a la concupiscencia, un canto lascivo que exalta los excesos del cuerpo; pone en primer plano los placeres de la carne y evoca las Saturnales romanas o las Bacanales griegas, donde en torno a las viandas, los cuerpos y las uvas una pequeña comunidad de jóvenes se extasía en una orgía de sentidos. Aproximadamente la mitad de las piezas son canciones cuya melodía se repite en cada estrofa casi sin variantes, limitándose algunas veces a realizar simples escalas mayores o menores. Su riqueza rítmica es, tal vez, la característica más importante. Si escuchamos bien vamos a identificar, por el estilo de los remates, las armonías y los ritmos, alguna influencia de Las Bodas y Edipo Rey de Igor Stravinsky.

 
Y como lo hiciera Oskar Walterlin el 8 de junio de 1937 en la Alte Oper de Francfort del Meno, Meissner desplegó sus encantos para dirigir esta cantata escénica compuesta entre 1935 y 1936, utilizando como texto veinticinco de los poemas medievales de Carmina Burana, una especie de Eclesiastés punk, a mi gusto. Verán por qué.

O Fortuna,
como la luna
cambiante,
siempre creciendo
y decreciendo;
detestable vida
primero oprimes
y luego alivias
a tu antojo;
pobreza
y poder
derrites como el hielo.

Este fragmento de O Fortuna traducido al Español por Jazmina Burana plantea el tono dramático de la obra: “Vanidad de vanidades, ¿qué provecho saca el hombre de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol? Nada hay nuevo bajo el sol, dice el Eclesiastés en su capítulo primero. 

O como en la Taberna, en traducción al español de Luperversa.

Algún juego, alguna bebida,
algo que disfruten unos y otros
de aquellos que se quedan a jugar.
Algunos están desnudos,
otros están vestidos,
y otros cubiertos con sacos.
Ninguno teme a la muerte,
y echan suertes en honor a Baco.

Correspondencia ideológica con el capítulo 2 del libro citado: “Ven, te haré experimentar el placer, goza del bienestar, pero esto también es vanidad”. En ambos poemas hay un espíritu de desencanto gozoso, y una exaltación del placer y el vino. Por eso el ritmo y la estridencia a veces, siempre moderada de Primo Vere, Uf dem Anger, In Taberna, Cour d’amours, Blanziflor et Helena y Fortuna Imperatrix Mundi, nos llevan por un viaje interior que conecta con nuestros deseos más profundos, los caprichos, los gozos y los anhelos, inquietando, a través de las percusiones y metales, la armonía unificadora del piano.

 
Las voces de Lizbeth Ochoa, soprano; Edgar Villalba, tenor; y Armando Gama, Barítono, encarnan en diferentes momentos, cuando no se entrelazan, como en la emblemática Tempus est iocundum, piezas de exquisita delicadeza como Chramer, gip die varwe mir (Soprano y coro) , Olim lacus colueram (tenor y coro), o Ego sum abbas (Barítono y coro). Esta agrupación coral se expande en todo su esplendor en Ave formosissima y obviamente en la O Fortuna final.


 
Carl Orff
El nombre que Orff le dio originalmente a este concierto es Cantiones profanae Cantoribus et choris cantandae Comitantibus instrumentis atque imaginibus magicis. En español, esto que suena a encantamiento significa Canciones laicas para cantantes y coreutas para ser cantadas junto a instrumentos e imagenes mágicas, y se ve reflejado en el alegre dramatismo que sobre los timbales imprime su ejecutante, como una hechicera que a través del movimiento de sus brazos y sus varas de poder revuelve en sus calderos percusivos la pócima de la felicidad. La tambora da pasos firmes y acompaña a la melodía en su andar, lo mismo que truena para enfatizar lo provocadora de una frase. Las campanas tubulares y la flauta transversal son un binomio casi contradictorio que genera un efecto electrizante.

 
La Ciudad de México vista desde la altura del cerro del Chapulin es una mancha de luces que no acaba. El aire se filtra por los pasillos del Alcázar, nos eriza la piel, y enfría la nariz. Para ser consecuentes, y entrar un poco en calor, una copa de L.A. Cetto rojo, rosado, blanco o espumoso y canapés. Trocitos de pollo en salsa de cilantro, tostadas con mariscos, sorbete de queso azul con perejil. Estoy seguro que este último se lo acabó el fantasma de Maximiliano, que embozado en una capa de terciopelo rojo, rondaba los pasillos de su antiguo domicilio.



Fotos: Claudia López Vargas.
José Manuel Ruiz Regil (1968) Publicista egresado de la Universidad de la Comunicación (1988-1992). Estudió el Diplomado en Creación literaria en la Escuela de Escritores de la S.O.G.E.M. (1993-1995) Ha publicado cuento, poesía y ensayo en diferentes medios físicos y electrónicos como la revista Mexicanísimo, Este País, La Gualdra, El síndrome de Stendhal, Sinembargo.mx y los Blogs Relatos y figuraciones, laboratorio de poesía y El arte de la crítica. Todos en blogspot. Es profesor de cuento y poesía en la Escuela de Escritores. Imparte el taller de creación literaria “Serendipity” en Taller de Arte Coyoacán. Es fundador del proyecto Hablar de libros, taller de lectura y discusión. Sus más recientes libros son Vario mar incesante, aproximaciones a lo irreductible (Ensayo, 2013) y Testamento del caminante (Poesía, 2014). Actualmente, trabaja en su segundo libro de ensayo creativo Para nombrar el asombro, de próxima aparición.

miércoles, 27 de enero de 2016

Sinfonía del nuevo mundo (Homenaje a mi padre)

                                               “Dormí y soñé que la vida era alegría, 

desperté y vi que la vida era servicio,

serví y vi que en el servicio

se encuentra la alegría”.



Rabindranath Tagore


    
Lic. José Manuel Ruiz Castañeda


Allegro con fuoco

Los chelos con su avance rítmico y certero inundan las ondas hertzianas y anuncian a todo aquel que sintonice la frecuencia la elevada misión que está por realizarse, el sueño de un hombre justo que ha contagiado a otros soñadores el tempo de un trabajo conjunto, a través de una verdadera sinfonía de talentos y de voluntades para construir un mundo nuevo, donde la justicia se parezca a la legalidad y la compasión se convierta en el motor del trabajo.

En la cabina de Radio ABC Internacional, como cada sábado, en punto de las once de la mañana, los profesionales de la norma se preparan para salir al aire a ritmo de los compases de la sinfonía inspiradora de Dvorak.

-Muy buenos días. Este es su programa Bufete Jurídico. Los saluda su servidor y amigo José Manuel Ruiz Castañeda…
El entusiasmo de su director toca a cada uno de los presentes, colaboradores e invitados con su voz; los invita a sentir la responsabilidad de ser guía, luz de libertad en medio de las tinieblas de la opresión, el abuso, el fraude y la violencia; los sintoniza en el canal del servicio, les contagia el júbilo de su mirada y la esperanza de su sonrisa.



  
Ma. Martha Regil de Ruiz (Martita)
Los teléfonos no se hacen esperar. Las líneas, ansiosas de respuestas, se saturan. Martita -mi madre- en el conmutador, pide en secreto casi, a alguien que llama “un segundito por favor… un momento nada más a que pase una llamada al aire y enseguida lo atendemos…” “¿Cuál es su nombre?” Esa voz suave, serena es un remanso para el inquilino que espera, la viuda que se truena los dedos pasándose de un lado a otro la bocina, el heredero que satura la radio con su angustia, el taxista que confía y sigue paso a paso los procedimientos, el patrón que se arrepiente, y la tierra ociosa que espera a que la fertilice un oficio.

 

  

Danza eslava

   
Lic. J. Enrique Regil V. y Lic. J.M. Ruiz Castañeda
      -¡Las mejores ofertas están en Comercial Mexicana!

Hay una sola voz que es muchas voces, porque está llena de todos, y es capaz de vender “pañales para niños desechables” o “trajes para caballero de tres piezas”, luego de haber mandado a un viejo a hacer su testamento hológrafo, y tratar de persuadir a esa mujer para que abandone la idea del divorcio. Pero también es voz que se deja abonar; voluntad ue pide impulso, coraje y fuerza que se comparte y se reparte en torno al micrófono; palabras que llegan y se van, ideas, argumentos espontáneos y creativos que surgen del debate limpio, aguas mansas luego de la turbulencia. 



     
Lic. Diana Barrionuevo Regalado
  

  Contrapunto de voces que armonizan en su diferencia: Diana Barrionuevo, el rigor de la delicadeza y el coraje a toda prueba; los jóvenes de Ciencias de la Comunicación, candidez teórica de los media, tenacidad y deseo de saber, Alicia Gómez Carrera y Luis Francisco Lara López; Fumarolas de sapiencia bajo sombrero de tweed, el Licenciado Núñez Escalante. Mirada rapaz, halcón de buena talla, corazón domado, el Licenciado Don Eugenio Huerta Castro; Quijote del jus, juris, padrino del programa, el Dr. Ignacio Burgoa Orihuela; Camarada cómplice de los sonidos al aire, Toño Estrada, en la consola de sonido, cronista visual de cada hora, el hombre de la lente, Oliverio Rojas. 

-Queremos conocer su punto de vista…-Licenciado ¿alguna opinión? Tenemos como invitado especial a… -¡Bienvenido a su programa…. ¿Qué le pasa, dígame? ¿En qué le puedo servir?

     

 Concierto para violín
   
Lic. Núñez Escalante,  Lic. Dn. Eugenio Huerta Castro
Se erige un edificio de hora y media construido con palabras justas y emociones. Las cuerdas de los violines navegan suavemente por el río de la tarea cumplida y se remontan hacia nuevas incógnitas. El público agradece este foro y le sorprende que haya un lugar donde o escuchan. La próxima semana volverá y hallará amigos, atención, un lugar en medio de la muchedumbre, una mano amiga y una solución a su problema. 
   
Dr Ignacio Burgoa Orihuela

   
Semana a semana hay una nueva voz, un nuevo sonido, un aliento que apoya la melodía de servicio y la gratitud, cimientos de un nuevo tiempo en el que vale la pena crecer, creer y heredar.


   
-Se despide de ustedes su servidor y amigo….-Hasta luego...Buenas tardes. Gracias, muchas gracias.














José Manuel Ruiz Regil.
De "Ratos y relatos"

martes, 8 de diciembre de 2015

Palabrista

Respuesta a Hecho de frases de Óscar de la Borbolla.


Palabrista

Así me he definido desde hace años. Porque mi oficio es cantar y contar. Mi voz se ha ceñido a ciertas ideas e ideales. He disfrutado y sufrido sus misterios “Conceptos, hijo, conceptos”, -decía mi padre. “La vida es cruel y después… te mueres”, confesaba Paco su hallazgo precoz. “Espera de la vida nada, todo lo que llegue es un regalo”. Fue la frase con que me recibió la Universidad. “Siempre hay que estar preparado para el horror”, insistía Ricky Ran en la agencia de publicidad. “La libertad es esa tan querida, como sabe quien por ella da la vida”, mencionó alguna vez Hilario.  “Valor, decisión y cinismo”, profesaba Jack, como las bases del temperamento clásico. “El cine se escribe con verbos”, aconsejaba Ramón Obón en la Escuela de Escritores”. “Me voy a suicidar y regreso”, le oí decir a Óscar de la Borbolla luego de una discusión imposible. “Hay hombres que luchan un día….” de Bertold Brecht. “El futuro es de los inconformes”, Bertrand Russell. “Om mani padme aum”, en la formación holística. “No somos seres humanos viviendo una experiencia espiritual; somos espíritus viviendo una experiencia humana” Es el principio del estudio de la Flor de la vida, de Drunvalo Melkizedek. “El conocimiento es algo que te sirve, mientras que la creencia es algo a lo que tú le sirves”, se lo atribuyo a Osho, y Anthony de Mello y Ramiro Calle y Terencio y Montaigne.

Estas y otras frases por el estilo me han formado, conformado y deformado a lo largo de mi búsqueda por encontrar una voz propia.

José Manuel Ruiz Regil.

domingo, 9 de agosto de 2015

Crónica de la Inauguración de Donde termina el cielo en Fundación Sebastián


Foto Salomón Cohen
El jueves 6 de agosto de 2015 a partir
de las 7.30 p.m. se abrieron las inmensas puertas azules de Fundación Sebastián en Avenida Patriotismo 304, colonia San Pedro de los Pinos, para recibir a los visitantes a la exposición de co-individualidades Donde termina el cielo, en la que cuatro artistas contemporáneos montaron un diálogo estético a partir de sus piezas, cada una de una disciplina distinta. Miguel Morales (video-fotografía), Eduardo Caamaño (pintura), Eduardo Romo (escultura) y Héctor Murrieta (música). 

   
Maqueta Eduardo Romo
Cruzando el umbral del gran salón en que se encuentra la exposición permanente de Enrique Carbajal -una suerte de “Mundo Feliz” de muros altos tapizados con fotografías de gran formato del autor con diversas personalidades del mundo arte, la política y la sociedad-, pasamos al espacio meramente expositivo, donde lo primero que se ve al fondo es “Columna jónica”, de Eduardo Romo, una torre de cinco metros conformada por módulos cúbicos de madera ensamblables, y rematada por una estructura horizontal. Esta pieza forma parte de su reciente veta “Obra negra”, que el autor explota con hallazgos sorprendentes. Prueba de ello son las dos piezas seleccionadas en la bienal Femsa/Monterrey, 2014. En esta serie, Eduardo se propone rescatar los procesos, elementos, herramientas y manías del trabajo arquitectónico-albañileril, y estetizarlas, al tiempo que da un valor esencial a aquello que suele ser efímero (las estructuras de apoyo, las cimbras, los polines que habrán de desaparecer una vez se termine la obra).

    
 El trazo museográfico nos hace mirar de inmediato al centro del espacio para descubrir “Estructura cúbica”, la transcripción de un dibujo o boceto en un espacio tridimensional. Esta pieza materializa los trazos de apoyo que indican las líneas de fuga donde se intersectan las aristas del cubo en un espacio físico. Al estar en este punto uno se da cuenta de que está rodeado por estampas de la ciudad que nos remiten de inmediato a sitios muy reconocibles dentro de la urbe, nuestro espacio natural. Al recorrer los óleos de Eduardo Caamaño, el ojo viaja de la Roma a Congreso de la Unión, de Pedregal, a la Merced, de Tacuba a Reforma a Chapultepec al Centro. Estos óleos de mediano formato están agrupados bajo el título “Bajo el cielo”. Entre ellos un solo dibujo a mano alzada de la Plaza Tolsá, sirve de contrapunto técnico.


   

En la segunda sala se encuentran los collages fotográficos de Miguel Morales, “La prioridad del concreto”, unos tableros de nueve fotografías aéreas que retratan la colonización de la tierra mercantilizada, las parcelas que reparten el derecho de todos en propiedad de algunos. Lo mismo da si estos paraísos de concreto son creación de inmobiliarias, que del desmadrado ánimo de sobrevivencia de los desplazados del centro a las periferias. A vuelo de pájaro, se aprecia muy bien la depredación inútil de estos complejos, y el daño ecológico que la necesidad de expansión produce a las tierras de cultivo y a sus mismos habitantes, pues la ilusión de tener los abisma en un territorio yermo que no acaba de satisfacer las necesidades de sustentabilidad. A ras de piso, yace la estructura “cimbra”, de Romo, bifurcando el camino de los paseantes a izquierda y derecha con esa cuchilla posible.

   

Hacia el fondo, rodeado de piezas de Sebastián que rompen absolutamente el discurso estético de estos tres artistas plásticos, corre el video donde continúa “la prioridad del concreto”, en la que se ve en movimiento, desde un helicóptero, la animación de lo que nos anticiparon las fotos.
Entre una sala y otra ya deambulan caras conocidas. Esta muestra ha logrado atraer el interés de artistas, colegas de generación, estudiosos del fenómeno contemporáneo, críticos, curiosos, criticones, amigos, periodistas solidarios con la difusión y comprometidos con la labor cultural que tanta falta hace que se vuelva cotidiana y fuente de reflexión en esta sociedad acrítica, dominada por los medios al servicio de la ignorancia.

    

A la voz de “amigos, pido su atención, por favor…” toma la palabra la señora Alma Guevara, secretaria de Sebastián desde hace treinta años, para darnos la bienvenida y disculpar al maestro anfitrión, que habíamos visto momentos antes, pero que no pudo estar para la inauguración. Le sigue Romo, quien había cambiado ya su atuendo por un elegante traje color hueso, para agradecer la presencia de los asistentes, después Caamaño, que porta unos elegantes lentes obscuros, tipo Matrix, y finalmente, Héctor Murrieta, que explica la dinámica que se seguirá en breve, para presentar su música en este contexto plástico. Morales ha salido de cuadro, pues sabemos que a él no le atraen los reflectores.

   
Foto Mara Arteaga.
En un un ángulo del salón, justo entre el óleo del Edificio Balmori y el Hotel Reforma, ya está dispuesto el equipo musical de Murrieta, quien seguro de que ha llegado suficiente público, y se ha dado al menos una vuelta por todo el espacio, brindando con su tinto, blanco o refresco, comienza la interpretación de su guitarra eléctrica con piezas de Jacob TV, Elliot Sharp, Tristan Murail, Alex Shapiro, y de él mismo, al tiempo que se apagan las luces del lugar para proyectar imágenes sincronizadas, sobre el muro poniente, subrayado por los óleos de Caamaño.
    

A este punto del evento la música de Murrieta amalgama la solidez y elegancia de las piezas de Romo, la contemplación de las esquinas, los puentes y cruceros de Caamaño, y el vértigo depredador de la denuncia de Morales. A media luz se distinguen las siluetas de Carlos Jaurena Ross, artista plástico; Claudia López Vargas, co-directora de Arte Duro; Carlos Bustamante, director de la revista Cronopio, donde se publicó la entrevista a los autores; Federico Aguilar, Médico Veterinario; Daniel Castaño, Ingeniero B.Q. Elizabeth Hernández, Neuroinvestigadora; Gabriel Romo, productor audiovisual; Gabriel y María José Machado, Galeristas; René Freire, pintor;  
   

Alice Gómez, comunicóloga, y su hija Karen, estudiante de Arquitectura; Antonio Espinoza, crítico; Rodrigo Ayala, pintor; Cecilia Rodarte, fotógrafa; Serioshka Hellmund y Tessy Pinelo Nava; Ariane Fernández, Dora Hagerman, coreógrafa; Consuelo Serrano, Carlos Santos Coy, 
   
Manuel Zavala Alonso, Director de Artes e Historia México; Andrea Aymes de la CuevaIris Atma, performance; Javier Saavedra Valdés, pintor; Liliana Ede, Eugenia Chellet, artista plástica; Débora Lewinson, artista; Rosa Aurora Garzagonzalez Vélez; Miguel Ángel Gadner, pintor; Salomón Cohen, Director de arte; Carmina Canavino, cantante; Hugo Rosell de Café Sur; Enrique Yezik, artista plástico; Miguel Murguía, artista; Francisco Paz Cervantes, pintor; JerryBoy DevarsErnesto Álvarez, escultor; Gerardo Marañon,  Alfonso Villarreal, Galerista; Artemio MoralesAmitla Cuacuas, artista plástico; Lourdes Ortiz, Tatiana Zapata, Juan M R, Martha Emilia Lozano Moreno
     

Miguel Ángel Garrido, pintor; Ricardo, Marco, Alfredo y Gerardo Herrera;  Alfredo Mc Kelligan, Relaciones Públicas, Cronopio; Haydeé Hernández y sus hijos Soemi y Víctor Rubén; Alicia Echegaray, Eduardo Recendis, Brenda Estrada Acosta, Jefa de Arte y Diseño, Cronopio; Sergio Carlos Martínez Díaz, promotor cultural; Fátima Sanders, Emilia y Fiona Romo, Emma y Bruno; 
   
Carlos Morales, amigos y familiares de los expositores, que asistieron a este evento para constatar las propuestas más recientes de estos cuatro autores, que han construido una trayectoria sólida, comprometida y elocuente, y que hoy entrelazan sus voces para hacer una reflexión en torno a nuestro medio ambiente más próximo.
   

La exposición seguirá abierta hasta el 28 de agosto, y se pueden concertar visitas guiadas con los autores. Además, para quienes no tuvieron oportunidad de asistir este jueves, habrá un brindis de clausura. Manténganse informados.

Para leer el texto de presentación ir a Ciudad desnuda.




José Manuel Ruiz Regil
Analista cultural
Arte Duro Gallery Curators & Dealers.